Todas hemos tenido una primera vez. Todas hemos reunido en algún momento el valor suficiente para cruzar una puerta y entrar en un bar de ambiente. La mía fue con 20 añitos, de la mano de la que entonces era mi novia -y que a su vez también pisaba por primera vez un bar de ambiente- y en Londres. Supongo que una beca Erasmus es siempre una buena excusa para hacer cualquier cosa excepto estudiar. El lugar al que llegamos guiadas por no sé qué nombre en qué guía consultada de rondón en una librería -por aquel entonces (hablamos de 1994) no existía esto de internet y las únicas guías existentes eran de papel- se llamaba The ace of clubs, en Picadilly Street, un antro custodiado por una segurata negra carne de gimnasio que te cacheaba al entrar con bastante malos modos.
El club estaba en un callejón de Picadilly, para quien no lo sepa una de las calles más pijas de Londres. Sin embargo, aquel club no tenía nada de pijo. Era uno de esos garitos exclusivos para mujeres -después jamás he vuelto a entrar en uno, y eso que he estado en unos cuantos bares de ambiente-, en el que no dejaban pasar hombres y donde todas se tenían fichadas entre ellas y te miraban con cara "a éstas no las conozco de nada".
Para llegar a la discoteca había que bajar unas escaleras estrechas y, creo recordar, un poco sórdidas. Los sofás que servían de asiento eran rojos y estaban ya raídos por los muchos refregones que se había pegado allí la peña. Lo que más me llamó la atención es que a pesar de que había dos cuartos de baño, como es preceptivo en cualquier sitio, los dos eran de mujeres. ¡Toda una revolución! Y lo que más me impactó fue el amplio catálogo lésbico que se desplegaba ante mis ojos: había tías que yo hubiera jurado que eran tíos, tías superragladas con tacones y pintadísimas, tías maduras que iban a ligar sin ningún pudor, tías jóvenes con vaqueros y camisetas -no me acuerdo qué me puse, pero supongo que me incluyo en este grupo- que se dedicaban a bailar...
Mi novia de entonces y yo flipamos, vaya sí flipamos. Pudimos de una vez "salir del armario" en el que andábamos metidas y besuquearnos delante de toda la panda de inglesas que andaba por allí mirándonos sin pudor. Lo malo es que aquella noche, cuando salimos del The ace of clubs, volvimos a entrar en ese armario del que no salimos hasta que dejamos de estar juntas. ¡Paradojas del destino!
Por cierto, después he vuelto muchas veces a Londres, he pasado por el callejón del The ace of clubs pero nunca he tenido la tentación de comprobar si sigue ahí. Hoy, antes de escribir este post, sí que he mirado en internet y he encontrado una referencia donde no sé quién cuenta que la vieja guardia domina este club que lleva más de diez años abierto. Sin embargo, dudo que siga al pie del cañón, porque no he encontrado ninguna foto -de ahí que haya colgado una de Picadilly Street- ni ningún enlace. Quizás la próxima vez que vaya a Londres me asome a ese callejón de Picadilly para comprobar si aún sigue ahí y, en el caso de que aún continúe abierto, tal vez entre para constatar si es o no tal y como lo recuerdo y ajustar cuentas con mi memoria.
*Sería genial que me contarais vuestra "primera vez". Y si alguien hubiera estado en 'The ace of clubs', por favor, que me cuente si es o no como lo recuerdo.
